Cuando la banalidad parece ser la consigna

Banalidad en tiempos modernos, más que una moda

Mientras los tiempos andan acelerados en todo el planeta y la gente convulsa, nos encontramos con un fenómeno que es más que moda. Lo insustancial domina hasta la tv. Es así como con asombro y perplejidad observo a canales de televisión en cable y ni hablar de los de señal abierta, transmitir series en donde rinden culto a gente que no tiene talento alguno, sobrada escasez de inteligencia, culto excesivo a la imagen y falta de sentido común. Todo un tributo a la banalidad en su más pura expresión.

Basta pensar en que más rápido ‘vuelan’ los tuits donde la gente sale desnuda o en donde una Kim K (seguro sabe de quién hablo) calienta las redes con sus nalgas que perjura son reales. Millones de retuits, favoritos, menciones y pare de contar. Frente a eso, la gente sana, las ideas positivas y lo que sea constructivo no tiene ni siquiera elementos para competir. Muchos medios de comunicación transforman su lenguaje de serio y equilibrado en el papel, en vulgares comentarios -cada vez más mordaces y amarillistas- para complacer a sus seguidores en redes sociales y ampliar las cifras, todo con tal de lograr los ansiados numeritos que le permitan atraer clientes y lograr los objetivos de venta.

Muchas empresas sucumben en la banalidad. Puedo preguntarme que le espera al público objetivo de estas campañas planificadas muy especialmente por una élite del mercadeo que ha dado en el clavo de elevar a cifras astronómicas las audiencias a través de lo intrascendente.  En estas series la vida cotidiana pasa a ser el objetivo de la cámara para hacerle zambullir en un mundo tan ajeno al de uno, donde el lujo, lo fatuo, lo intimo cobra otra dimensión. Lo que para usted y para mi es normal se presenta hasta el más mínimo detalle. Si los adultos tienen la capacidad de distinguir de que se trata de ‘simple divertimento’ y no de un modelo de vida imitable, imagine a un niño o adolescente enfrentarse a estos ‘reality shows’ sin disponer de herramientas para discernir exactamente de qué va el tema.

La reflexión surge porque con los hijos o la juventud no se puede jugar. Tenemos la responsabilidad de guiar a las generaciones futuras por mejores caminos. La realidad de la vida cotidiana es muy distinta a la de la famosa familia disfuncional.  Llama la atención observar a mucha gente de hoy en plena madurez comportarse con absoluta irreverencia, banalidad y displicencia como los protagonistas de estas series.

Se ha vuelto moda comparar a los hijos del vecino o a los sobrinos con la mascota propia y celebrar con más bombos y platillos no el cumpleaños de un ser querido, sino el de la adorada mascota. Prefieren cuidar del perro que de un familiar. Prefieren tomarse montones de selfies en vez de compartir en vivo y directo un abrazo cálido con la abuela, hablar con la tía a la que no veían en años o auxiliar en la cocina a la mamá o al esposo. ¿Cuántos de nosotros pasamos más horas chateando y chismeando en redes sociales que conversando con la familia, con los hijos, leyendo un buen libro, aprendiendo un nuevo idioma o siéndole útil a alguien?

Una vez le leí a la Madre Teresa de Calcuta que no podía entender eso que se llama depresión y su consejo fue simple: ‘Ve y sirve a otro’. Sí, no hace falta tanto diván ni psicoanálisis. Ni las dulces píldoras de los libros y motivadores de autoayuda que pululan como enjambres por doquier. La cura verdadera: salga de su abstracción en ese mundo banal, falso y tonto en que nos sumergimos frente a la televisión o las redes sociales y empiece a tomar en cuenta a los demás, hágase útil primero con otros que estén alrededor y después descubrirá que lo será consigo mismo.

La vida no es ficción, no es telenovela, no es tanto drama, style, glamour, lujo y pare de contar. No es color rosa. No es un eterno ‘happiness’. La vida es lo que es. Cada día es un reto, cada problema trae consigo su solución. La vida es resolución. Un cable a tierra con el corazón abierto y la cabeza clara y despejada para vislumbrar ese futuro que construimos desde el hoy. Cuide a su mascota, ámela y también celebre la vida de un vecino, de un amigo, de sus hijos o la familia. Somos seres físicos inmersos en una vida que tiene gran contenido espiritual, no sólo un paquete de carne bellamente ataviado, listos para la próxima selfie. ¿Se anota?

Evelyn Navas @EcnaproAsesoria

Fotografías de http://www.gratisography.com/

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