Cuando la edad se nota y las redes sociales te lo hacen sentir

selfie

No se trata de un tema de belleza. Cuando llegamos a una edad, la vida con todos sus detalles se proyecta en nuestra pantalla mental, mientras nos vemos incursos en ese fenómeno que llamamos las redes sociales y cómo han dominado nuestras vidas y cambiado hasta nuestra forma de pensar y actuar.

El tiempo pasa, las estaciones cambian, nuestras vidas asumen nuevas direcciones, o simplemente, nos damos cuenta que la edad se nota. No hablamos de arrugas, ni de patas de gallo bordeando nuestros ojos. Se trata de que evaluamos la vida y nos damos cuenta que estamos incursos en esos tiempos tan complejos, tan exigentes, tan cambiantes. Que hace poco soñábamos con una cosa y ahora ya andamos trabajando por obtener otras. Que hace unos años con una llamada telefónica bastaba para sentir cercanía con alguien y ahora si no estás en cuanta red social hay o están de moda, no eres nadie. Y sí, en ese tema, la edad se nota. Leía por allí que Twitter es tan solo un niño de 10 años, pero no se comporta como tal. Así que realmente obliga a ponerse más que patines si queremos ir al mismo ritmo que la tecnología dicta.

Así que sí, las redes sociales con todos sus beneficios también conllevan con otras consecuencias. Mayor presión para quienes están en línea. Antes las amistades se cultivaban con la presencia periódica, el encuentro físico y los abrazos. Ahora la nota de los amigos virtuales es postear todo tipo de fotos, anunciando a mil vapores que tienen una vida social estimulante, casi de millonarios, llena de actividades, lujos y demás, con gusto por lo vegano, casi rindiendo culto a lo hipster. Ni se sabe si esa vida es realmente cierta o si al menos se apegan a una filosofía de vida, y lo peor, si se trata de un perfil verdadero.

No sé si les pasa lo que a mí cada vez que recibo una notificación en mi celular: su amigo Fulano de Tal está en esta red como… Ni siquiera sé quién es, entonces ¿cómo es eso de que es mi amigo? Entonces, gracias a las redes sociales, ¿en que se nos ha convertido la vida? Pareciera que un catálogo muy preestablecido, donde por obligación tiene que gustarle cómo viven las estrellas así sea de los reality shows y no tengan talento alguno. O cuando para “estar visible” en los timelime hay que retuitear las tonterías que algún desconocido escribió o recompartir algún post dramático o cómico con el que no está de acuerdo, pero que todos sus amigos virtuales han compartido.

Entonces, ¿en dónde quedó eso de “ser fiel a uno mismo”? Según las redes sociales cuestionarme mucho será como eso de delatar la edad. No hay crema antiarruga que valga. El objetivo no es ser autocrítico, ni siquiera ser una persona real. Mientras, los demás comparten su pasión alocada por la próxima selfie y siguen en el rumbo desenfrenado de una conciencia mediática colectiva cada vez más carente de sentido, desde mi trinchera seguiré apostando por darle al menos a mis redes más que sentido común. Sin perder la rutina de la cremita hidratante que atenúe la edad. Al menos eso.

Hasta la próxima.

Evelyn Navas

@EcnaproAsesoria en Twitter, Facebook e Instagram y es más que suficiente.

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